Cada vez más municipios en España facilitan a sus ciudadanos conectarse a Internet sobre la marcha. Y no sólo en bibliotecas, universidades y edificios públicos. La Red se viste de Wi-Fi para salir a la calle. Enviar e-mails o chatear sentado en el banco de un parque, paseando, en una terraza o bajo el sol en la playa ya es posible en casi 150 ciudades españolas.En España hay 8.112 municipios, pero el desconocimiento y la incertidumbre en torno al marco legal han detenido muchas iniciativas, especialmente las que pretendían ofrecer acceso gratuito. La ley es tan inflexible como tajante: imposible destinar dinero público para financiarlas. Los municipios deben costearlas con fondos privados.
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