La herramienta de microblog Twitter se lanzó a mediados de 2006. Se decía de ella entonces que era un servicio tan efímero como la longitud de las frases que acepta (140 caracteres), que suponía una invasión de la intimidad para quien escribía los mensajes y que no interesaba a ningún receptor porque no aportaba conocimiento a la Red. Con ese panorama, lo que comenzó como un pequeño proyecto de investigación de una compañía llamada Obvious no parecía estar destinado al éxito. Los críticos se equivocaban...
menéame