El concepto actual de ontología surgió dentro de la Inteligencia Artificial para almacenar el conocimiento e imitar la mente humana, pero se ha usado en multitud de estudios en los que términos como “tesauro” o “taxonomía” se sustituían por “ontología” para facilitar la publicación del artículo, con la consiguiente confusión. “La necesidad que los investigadores tienen de publicar les puede haber llevado a convertirse en publicistas de su propia investigación, eligiendo palabras más impactantes que precisas”, explica uno de los investigadores, José Antonio Moreiro, del departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).
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