No se trata sólo de un buzón de devolución: el "library-a-go-go" de la Biblioteca de Contra Costa (Pittsburgh, Estados Unidos) funciona como un cajero automático, o un dispensador de tabaco, por ejemplo. Dispone de una colección de 500 títulos que se seleccionan desde la pantalla táctil del cajero, identificándose con el carné de préstamo, y se pueden devolver en el mismo buzón. Aunque esto existe desde hace años para videoclubes, parece la primera aplicación a bibliotecas.
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