Muy interesante este texto de Daniel Torres-Salinas que, entre otras cosas, nos introduce en el concepto de la impostura 2.0. Las ideas de compartición como forma más justa y eficaz de generación de nuevo conocimiento son usadas por la comunidad científica desde su nacimiento. A finales del siglo XX son usadas parcialmente por la cultura hacker y, finalmente, a principios del siglo XXI son adoptadas y adaptadas por la cultura 2.0. Entonces, cuando los seguidores de la filosofía 2.0 critican el conservadurismo de la comunidad científica, ¿conocen el origen de su propia ética? Otra cosa es el uso de las herramientas que permiten poner en práctica dichas ideas y, desde luego, las revistas deben poner su punto de mira en ellas para evolucionar.
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