[F. Juárez, Biblioblog]. Aunque sobre el futuro del libro (continente/contenido) se está debatiendo desde numerosos frentes (autores, editores, libreros, creadores de hardware, software…) parece que el asunto no tiene nada que ver con las bibliotecas; nos limitamos a observar desde la barrera esperando a que el resto de actores jueguen sus bazas y perfilen a su antojo qué, cómo y cuando vamos a leer. Todos coinciden en que el formato papel no va a desaparecer (perderá “peso” frente a los formatos digitales y va a tener un valor añadido de “culto al objeto”); en que los dispositivos de lectura están en pañales y lo que ahora nos ofrece el mercado es flor de un día (¿os acordáis cómo era el primer móvil que utilizásteis?…yo apuesto por un aparato que me permita hablar, leer, escribir, jugar, oir música, ver vídeos, tv…y no por un dispositivo sólo para leer…veremos); en que la tinta electrónica tiene que mejorar, en que la “maquetación gutenberg” cederá ante la” maquetación 01?. ¿Y la biblioteca? ¿Cómo nos planteamos el futuro del libro y la lectura? Si algo nos enseña la web social es la importancia de ese usuario que decide cómo crear, gestionar y difundir la información que le interesa.
menéame